sabroseo
Entro al sauna con una toalla diminuta alrededor de la cintura. Puedo fingir que es una minifalda. Muy pronto estoy desnuda, rodeada de señores calientes, complaciendo a los más posibles. Mi recompensa llega pronto. Uno tras otro me recompensan. Mi premio son los chorros de mecos calientes. Uno me los echa en el pecho, otro me embarra los guevos. Otro en mis nalgas. Soy un batidillo.
Al final pensé que terminaría sola, pero me equivoqué. Un tipo guapo y cariñoso con barba de candado me sentó en sus piernas y me estuvo sobando las chichis y restregándose contra mi culo hasta que por fin me vine. Casi gritando.